Cómo Tus Sentidos y el Lenguaje Te Están Saboteando en los Negocios

Podría ser que Francis Bacon, un filósofo del siglo XVII, tenga la respuesta a por qué tu última estrategia no funcionó como esperabas. O tal vez por qué esa idea innovadora de tu equipo se desvaneció en la ejecución. ¿Podría ser que estés cayendo en las mismas trampas que Bacon advirtió hace cuatro siglos?

Bacon sabía que los sentidos son increíblemente falibles. Somos presa de ilusiones ópticas, oímos cosas que no están ahí, interpretamos cosas basadas en nuestras propias percepciones y prejuicios. Esta es una verdad incómoda para muchos empresarios que confían en su “olfato” para los negocios o en su “ojo” para detectar una buena inversión.

Imagina por un momento que eres el CEO de una empresa de tecnología. Estás en una sala de conferencias, escuchando un pitch de tu equipo de desarrollo sobre un nuevo producto. A simple vista, parece brillante. Pero ¿estás viendo toda la historia o sólo una ilusión bien presentada?

Bacon nos invita a cuestionar nuestras percepciones, a no confiar ciegamente en nuestros sentidos. Este consejo se traduce directamente en el mundo de los negocios basados en datos de hoy. 

Necesitamos datos, hechos, pruebas. Necesitamos ir más allá de nuestras primeras impresiones, más allá de lo que nuestros sentidos nos están diciendo, para tomar decisiones fundamentadas.

Y aquí es donde el lenguaje entra en juego. Francis Bacon nos advirtió que las palabras son a menudo un reflejo de nuestras percepciones y suposiciones culturales, que pueden ser cualquier cosa menos universales y precisas. El lenguaje puede distorsionar nuestro pensamiento más que ayudarlo.

¿Has notado cómo cambia tu percepción de una empresa cuando cambia su etiqueta? ¿Es diferente tu percepción de un “empleado” a la de un “colaborador”? ¿Cómo cambia tu estrategia cuando tu competidor pasa de ser un “rival” a un “socio potencial”? Esas son las trampas del lenguaje de las que Bacon nos advirtió.

Pero, ¿qué significa todo esto para ti, como empresario o directivo? Significa que necesitas ser extremadamente cauteloso. Necesitas cuestionar tus percepciones, desafiar tus suposiciones y ser consciente de cómo el lenguaje que usas puede influir en tu pensamiento y en la comprensión de los demás.

Así que la próxima vez que estés en una reunión o vayas a escribir algo, piensa en Bacon. Desconfía de tus sentidos, cuestiona tus suposiciones, desafía el lenguaje que se utiliza. Porque en el mundo de los negocios, a veces, no es lo que ves o escuchas lo que cuenta, sino lo que entiendes y cómo actúas sobre ello.

Y ahora, para dejar esto todavía más interesante: ¿qué pasaría si te dijera que Bacon tiene aún más lecciones que podrían cambiar tu forma de hacer negocios?, en nuestro último post de esta serie de pensamiento estratégico, compartiremos las últimas enseñanzas que extractamos sobre este tema.

Continuemos con nuestro viaje 👉 Desentrañando la Causalidad del crecimiento rentable con Francis Bacon

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