Desentrañando la Causalidad del crecimiento rentable con Francis Bacon

Nada en los negocios sucede por casualidad, las empresas no fracasan de la noche a la mañana. Ni tampoco alcanzan el éxito de un día para otro. Cada triunfo o revés es el final de una cadena de eventos, un producto de la causalidad. La capacidad de desentrañar estas cadenas de causa y efecto es fundamental para cualquier empresario. En este post, exploraremos cómo la teoría de la causalidad de Francis Bacon puede informar y enriquecer la estrategia de tu negocio.

Francis Bacon, el filósofo del Renacimiento, se centró en la teoría de la causalidad: la necesidad de entender las causas subyacentes de los fenómenos. En el corazón de sus enseñanzas estaba la idea de que debemos mirar más allá de la superficie y buscar el “por qué” detrás del “qué”. En el contexto de los negocios modernos, estas ideas tienen una relevancia fundamental.

Imaginemos una situación del desempeño en las ventas: 

Ves que las ventas de un producto de tu empresa están disminuyendo. Un empresario o directivo menos informado podría decidir inmediatamente tomar medidas como reducir los precios o aumentar la publicidad para aumentar las ventas. Pero estas son respuestas a los síntomas, no a las causas. Es como tratar de arreglar un barco que se está hundiendo sin buscar el agujero en el casco.

Apliquemos el enfoque de la Causalidad 

A partir del ejemplo anterior en lugar de reaccionar a los síntomas, buscamos las causas subyacentes de la disminución en las ventas. 

  • ¿Están cambiando las preferencias de los consumidores? 
  • ¿Ha entrado un nuevo competidor en el mercado? 
  • ¿O tal vez un producto complementario ha dejado de estar disponible?

Buscar estas causas subyacentes permite a la empresa formular una estrategia más efectiva y a largo plazo, en lugar de simplemente responder a las fluctuaciones del mercado.

Considera el caso de Blockbuster frente a Netflix. Blockbuster, una vez el jugador dominante del alquiler de películas, no supo identificar ni adaptarse a los cambios subyacentes en el comportamiento del consumidor. Netflix, por otro lado, reconoció el cambio en las preferencias de los consumidores hacia el servicio, las devoluciones, la entrega y posteriormente el streaming en línea y se adaptó para satisfacer esta nueva demanda. Netflix buscó y comprendió las causas subyacentes del cambio en el mercado, mientras que Blockbuster se quedó tratando de aliviar los síntomas.

La teoría de la causalidad de Bacon nos impulsa a buscar las razones subyacentes de los fenómenos, un principio crucial cuando se trata de crecimiento rentable en los negocios. El crecimiento rentable, después de todo, no sucede por casualidad ni por el simple acto de expandirse o agregar más productos o servicios. Debe ser el resultado de decisiones estratégicas bien pensadas y basadas en la comprensión de una serie de factores causales.

Por ejemplo, consideremos a una empresa que ha experimentado un crecimiento significativo en los ingresos. 

  • ¿Fue el nuevo producto excepcionalmente innovador o simplemente llenó un vacío en el mercado? 
  • ¿La expansión fue impulsada por una demanda insatisfecha en el nuevo mercado o por la eficacia de las estrategias de marketing y distribución de la empresa? 
  • ¿Cómo contribuyeron las operaciones internas y la cultura de la empresa a esta expansión? 

El crecimiento rentable puede ser el resultado de una combinación compleja de factores como estos. Comprender los fenómenos del mercado puede ayudar a los empresarios a identificar cuáles son las potenciales palancas de crecimiento de su negocio y centrar sus recursos en estos factores. De este modo, pueden hacer del crecimiento rentable un resultado predecible y replicable, en lugar de un mero golpe de suerte.

Para los empresarios de hoy, este entendimiento de la causalidad es una herramienta invaluable. No solo nos ayuda a identificar los problemas antes de que se conviertan en crisis, sino que también nos permite formular estrategias que ataquen los problemas o las oportunidades desde sus raíces.

La lección final que nos deja Francis Bacon es la humildad. Nos recuerda que debemos ser humildes ante la inmensidad del conocimiento y la complejidad del mundo. Esta humildad nos lleva a preguntar, a observar y a aprender. Y en la búsqueda de respuestas, encontramos nuevas formas de servir a nuestros clientes y crecer como empresas.

Al final de esta serie de posts por las lecciones de Francis Bacon en “Novum Organum” y cómo pueden acoplarse al pensamiento estratégico para los negocios, debemos recordar la importancia de la experimentación, de desafiar los prejuicios, de fomentar la colaboración y de mantener el foco en el cliente. Al aplicar estos principios del pensamiento baconiano a la estrategia de negocios, los empresarios de hoy pueden ayudar a sus organizaciones a navegar por la incertidumbre que encuentren en el mercado.

Francis Bacon nos ha enseñado a desafiar lo conocido, a aprender de nuestros errores y a buscar constantemente la verdad. Es nuestro trabajo aplicar estas lecciones y continuar este camino de aprendizaje y mejora. 

En nuestra constante búsqueda de la verdad, podemos descubrir nuevas formas de mejorar la vida de nuestros clientes y fortalecer nuestras empresas para el futuro. Esperamos que hayas encontrado ideas valiosas para aplicar en tu empresa. Y recuerda: la búsqueda del conocimiento es un viaje que nunca termina.

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