Pensamiento Excesivo: 3 Trampas Mentales que te Frenan como Empresario (y cómo superarlos)

El éxito como empresario exige tomar decisiones rápidas y estratégicas. Sin embargo, el pensamiento excesivo puede convertirse en un obstáculo que te impida avanzar. En este artículo, analizaremos 3 tipos de pensamiento excesivo y cómo combatirlos para optimizar tu desempeño

Rumiación

Es un bucle mental donde te concentras en eventos pasados, particularmente aquellos negativos o angustiantes. Aquellos que rumian a menudo están atrapados en un remolino de arrepentimiento, culpa y escenarios de “debería haber hecho, podría haber hecho”

No solo te concentras en eventos negativos, sino que también recuerdas con nostalgia los éxitos, lo que te impide avanzar y tomar nuevos riesgos.

Te aferras a ideas y estrategias que funcionaron en el pasado, ignorando las necesidades cambiantes del mercado.

Señales a las que debes estar atento

  • Te comparas constantemente con tu “yo” del pasado.
  • A menudo mencionas fracasos, contratiempos o errores pasados en conversaciones con otros.
  • Evitas tomar decisiones por miedo a cometer errores que ya has cometido.
  • Te resistes a delegar tareas por la falta de confianza en las habilidades de tu equipo: eres excesivamente cauteloso, quizás revisando tu trabajo dos o tres veces, porque quieres evitar errores.
  • Te fijas en comentarios negativos.

Cómo abordarlo

Aunque parezca contradictorio, puede ser útil programar un “tiempo de preocupación” ¿Cómo es esto? Te contamos:

En lugar de dejar que la rumia se apodere de todo tu día, confínala a un espacio manejable — generalmente no más de 15 a 30 minutos. 

  1. Elige un momento del día que funcione para ti (antes de dormir no, en lo absoluto) y elige un lugar específico para tu tiempo de preocupación: una silla en particular, una habitación o incluso un lugar en un parque. 
  2. Divide tus preocupaciones en dos categorías: aquellas que puedes controlar y aquellas que no. Para las preocupaciones dentro de tu control, piensa en posibles acciones o soluciones. Para las incontrolables, visualízalas y déjalas ir.

Al reservar un tiempo designado para abordar estos pensamientos, no estás en una batalla constante para alejarlos. Simplemente los estás posponiendo para un momento más conveniente. Si la rumia surge fuera de tu tiempo designado de preocupación, recuérdate suavemente, “Ahora no, me ocuparé de esto más tarde”, lo que ayuda a traer una mayor conciencia y control a tus patrones de pensamiento.

Complementa este punto con este artículo: Cómo Tus Sentidos y el Lenguaje Te Están Saboteando en los Negocios

Viaje al Futuro

Te conviertes en la versión no tan cool de “Marty” McFly en Back to the Future: te preocupas excesivamente por el futuro, anticipando posibles problemas y fracasos. Te sientes inquieto y te cuesta disfrutar del presente.

Aunque cierto grado de anticipación es beneficioso, el viaje al futuro puede escalar hasta el punto en que te retiene. La incertidumbre de lo que podría suceder, el potencial de fracaso y el miedo a lo desconocido pueden hacer que sea una forma desafiante de pensamiento excesivo.

Señales a las que debes estar atento:

  • No solo te preocupas por lo que podría pasar, sino que también analizas las posibles consecuencias de cada escenario: gastas energía excesiva planeando para cada posible escenario para sentirte preparado para cualquier eventualidad.
  • Te anticipas a las necesidades del mercado y desarrollas estrategias (no siempre utiles) para adaptarte a los cambios futuros.
  • Te resulta difícil celebrar tus éxitos porque siempre estás pensando en lo que sigue.
  • A menudo te sientes inquieto o agitado, impulsado por pensamientos de tareas pendientes.

Cómo abordarlo:

Usa tu capacidad de mirar hacia el futuro a tu favor: conduce tu DeLorean. Proyéctate mentalmente al futuro, más allá del punto de tus preocupaciones actuales. ¿Cómo hacer? En 2 claves:

  1. Distanciamiento temporal: aunque cueste, observa la situación desde una perspectiva más amplia. Cuando te sientas abrumado, busca un lugar de tranquilidad, cierra los ojos e imagina dónde estarás cinco años a partir de ahora: 
  • ¿Cuál es tu rol en ese momento? 
  • Repite para ti: esta situación actual fue una de tantas superadas, aunque es importante, no es un momento definitorio de mi carrera. Algunos aspectos no salieron según lo planeado, pero el equipo se adaptó y aprendió de la experiencia.

Esta estrategia de distanciamiento temporal, puede reducir la inmediatez e intensidad de tus preocupaciones, ayudándote a enfocarte en el presente con una mentalidad más calmada y equilibrada.

  1. Ignorancia selectiva: reduce tu exposición a estresores innecesarios. Identifica los desencadenantes que te hacen “viajar al futuro” y evítalos.
    1. Reduce tu exposición a noticias y redes sociales que te generan estrés.
    2. Sé intencional sobre la información que consumes
    3. Identifica los desencadenantes que escalan tu viaje al futuro, como actualizaciones sobre constantes fluctuaciones del mercado y predicciones de la industria o verificar constantemente los tableros de KPI o cuentas financieras: si ciertas actualizaciones o datos no impactan tu trabajo diario o la toma de decisiones, podrían no ser necesarias. 
    4. Prioriza la información sobre la que puedes actuar.

Sobreanálisis


Se centra en la profundidad: te sumerges en detalles irrelevantes, posponiendo decisiones y perdiendo el enfoque en lo importante. Te falta confianza en tu propio análisis.

El Sobreanalisis implica sumergirse increíblemente profundo en un tema, pensamiento o situación, a menudo hasta el punto del exceso. Aunque te puede llevar a percepciones profundas, puedes quedar atrapado en detalles que podrían no ser particularmente relevantes.

Señales a las que debes estar atento:

  • Procrastinas por querer investigar más.
  • Buscas constantemente la aprobación de otros, porque te falta confianza en tu propio análisis.
  • Consideras en exceso el impacto de tus decisiones en todas las áreas de tu empresa.
  • Te cuesta distinguir entre tareas de alta y baja prioridad, lo que lleva a un retraso en la toma de decisiones.

Cómo puedes abordarlo con 2 claves

Emplea el enfoque de la Satisfacción: busca una “buena” decisión, no la “perfecta”. Una vez que una decisión cumple con tus criterios establecidos y es satisfactoria, deberías seguir adelante con ella, incluso si podría existir una opción potencialmente mejor. 

Define criterios de decisión (costo, rentabilidad, etc.) y elige la opción que los cumpla.

La Priorización: si todo es importante, nada es importante. 

Selecciona 3 criterios de decisión como máximo, que pueden ser profesionales o personales. Estos te ayudan a priorizar las variables más importantes que pesan en una decisión.
Vamos con un ejemplo: estás atrapado en la parálisis por análisis sobre si ofrecer o no una nueva característica para tu producto o servicio. Tus criterios de decisión podrían incluir: costo, rentabilidad, esfuerzo, nivel de riesgo o impacto. Y si estás intentando tomar una decisión personal, como si mudarte por un nuevo trabajo, podrías considerar criterios como qué tan bien el rol se ajusta a tus fortalezas, el salario o si el rol se alinea con tus aspiraciones futuras.

Si estás en una situación de toma de decisiones en grupo, haz que todos piensen y acuerden en los criterios juntos.

Recuerda: estrategia es escoger y escoger es renunciar Profundiza más en este concepto aquí

Pensar es clave, pero elige en qué pensar

El objetivo no es eliminar todo el pensamiento profundo, sino más bien evitar que se convierta en el tipo improductivo. Identificar el tipo de pensamiento excesivo con el que tú o tu equipo está lidiando, es el primer paso para liberarse de su control y tomar las riendas de tu crecimiento.
Al superar el pensamiento excesivo, puedes aumentar tu confianza, tomar mejores decisiones y alcanzar tus objetivos.

Consejos adicionales:

  • Practica la meditación o el mindfulness para entrenar tu atención y reducir el estrés.
  • Rodéate de un equipo de apoyo que te ayude a mantenerte motivado y enfocado.
  • Busca ayuda profesional si el pensamiento excesivo está interfiriendo significativamente con tu vida empresarial.

Una adaptación de 3 Types of Overthinking — and How to Overcome Them https://hbr.org/2024/02/3-types-of-overthinking-and-how-to-overcome-them

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